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El progresismo mundial se cita en Barcelona con la Cumbre Global Progressive Mobilisation 2026
Miembros del PSC-Salou asistieron en la cumbre para interesarse en estrategias sociales que reviertan el discurso del miedo y el desencanto también a nivel local.
Barcelona se convirtió, los pasados 17 y 18 de abril, en el epicentro del pensamiento progresista internacional. Bajo el marco de la Global Progressive Mobilisation, líderes políticos, activistas y académicos de todo el mundo se unieron para trazar una hoja de ruta frente al avance de la extrema derecha.
Aunque los debates no ofrecieron fórmulas mágicas contra el fenómeno de Donald Trump, la cita terminó con un mensaje claro de unidad y una "moral de victoria" renovada para recuperar el terreno social perdido.
Presencia del PSC de Salou en la cumbre
A la cita no faltaron representantes de la Agrupación del PSC de Salou, al igual que lo hicieran otras agrupaciones de otros municipios, quienes asistieron con el objetivo de captar las estrategias globales aplicables al ámbito local. La delegación salouense mostró especial interés en cómo fomentar el orgullo de las políticas de progreso y trasladar a la ciudadanía que es posible revertir el discurso del miedo a través de una gestión pública valiente y cercana.

Foto: © Antonio Cabrejas
Tres escenarios para una estrategia global
La intensa agenda de 48 horas se ramificó en tres espacios simultáneos de la capital catalana:
- Palau de Pedralbes: Acogió la cumbre bilateral España-Brasil, donde el presidente Pedro Sánchez y su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, escenificaron un firme y conjunto "no a la guerra".
- Fira de Barcelona: Punto de encuentro para el foro 'En defensa de la democracia', donde una veintena de mandatarios exigieron una reforma profunda de la ONU para priorizar el respeto al derecho internacional.
- Pabellón de la Fira de l'Hospitalet: Sede de la Movilización Progresista Global, un maratón de casi 6 horas entre discursos, vídeos y música en directo, con el enfoque en dar respuestas a las tensiones geopolíticas actuales.

Foto: © Antonio Cabrejas
Durante esos días se pudieron escuchar en las diferentes ponencias y mesas de trabajo, entre otros, al actual presidente de Brasil Lula Da Silva; al presidente de Colombia, Gustavo Petro; a la de México, Claudia Sheinbaum; y a los expresidentes Zapatero y Boric. También a economistas que teorizan sobre cómo gravar a las grandes fortunas -Gabriel Zucman- y hasta premios Nobel de la paz -María Ressa-.

Foto: © Antonio Cabrejas
El auditorio de la Fira de Barcelona se convirtió en un escenario de reivindicación histórica durante la maratoniana sesión del sábado. Entre gritos de «No a la guerra», líderes de diversas naciones alzaron la voz para defender la soberanía de sus estados y el respeto al derecho internacional, en un contexto marcado por las crecientes tensiones con las políticas de Washington.
Aunque ninguno de los dirigentes invitados mencionaron por su nombre al presidente estadounidense, las referencias a Trump se repitieron una y otra vez, acompañadas de críticas a sus políticas. Desde los aranceles hasta la guerra en Irán, los responsables políticos reclamaron una respuesta progresista frente a "una ola reaccionaria".La cita contó también con la participación a distancia —a través de vídeo— de figuras norteamericanas como Hillary Clinton y Bernie Sanders, además del fuertemente aplaudido alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani.
El contraataque de Trump
El optimismo de la cumbre se vio espoleado por acontecimientos recientes como la derrota electoral de Orbán en Hungría y las tiranteces entre Trump y la italiana Giorgia Meloni. La cita no pasó desapercibida al otro lado del Atlántico; el propio Donald Trump reaccionó a través de su red social, Truth Social, atacando directamente al país anfitrión asegurando que España "da pena".
Clamor por la paz y discursos destacados
Las intervenciones más esperadas se produjeron al final de todas las programadas, y que fueron a cargo del presidente de Brasil Lula da Silva y del presidente del Gobierno Español y anfitrión del evento, Pedro Sánchez, que lideraron los mensajes de "moral de victoria" y el "no a la guerra". Sánchez destacó que "Los ultras no gritan porque están ganando, gritan porque saben que su tiempo se está acabando".

Foto: © Antonio Cabrejas
De lo global al municipalismo como reserva democrática
Tras lo vivido en Barcelona, queda una lección fundamental: los líderes municipales son hoy, más que nunca, la verdadera reserva de la democracia. Al ser los más cercanos al tejido social, representan la fuente de una familia progresista que no puede fallar.
El municipalismo progresista debe ser capaz de pasar de la retórica que busca "quedar bien hoy para quedar mal mañana" a programas reales de actuación. La ciudadanía no reclama grandes proyectos faraónicos, sino soluciones a las pequeñas-grandes cosas del día a día: pagar el alquiler, el coste de la cesta de la compra, guarderías asequibles o la protección de los más vulnerables, algo que muchas veces se nota a faltar en algunos municipios que dan prioridad a otras cosas más llamativas y dejan de lado esa base fundamental para una buena convivencia y cercania con sus representantes y se sientan identificados cada día más con el municipio, y que es una clave para callar aquellas bocas populistas que contagian a la sociedad con bulos y mentiras, y que lamentablemente cuaja.
Para frenar a la extrema derecha se necesita savia nueva con miras nuevas, adaptando las políticas al mundo actual y diverso y aprender que hay políticas que se llevan años haciendo ya casi desfasadas y que no encajan en la sociedad actual.
Se requieren representantes que sientan el progreso sin complejos, que escuchen a sus conciudadanos para dar respuesta a sus demandas y ofrecer soluciones reales. En definitiva, política basada en hechos y no en palabras vacías de "copiar y pegar" y que valen para cualquier tema que se trate, hechos que hagan que los vecinos y vecinas se sientan orgullosos de su municipio y de quienes les representan. En un momento donde el miedo parece ganar terreno, la política de proximidad debe recordar que, para solucionar problemas reales, "menos, al final, es más".
A todo ello, las cumbres políticas corren a menudo el riesgo de quedarse en grandes declaraciones de principios que se diluyen al apagar los micrófonos. Sin embargo, el encuentro de Barcelona deja una lectura profunda: frente a la política del miedo y el aislamiento, el progresismo ha entendido que la única vía de supervivencia es la acción coordinada y la construcción de un relato de futuro creíble. Solo el tiempo dirá si este baño de optimismo es el combustible necesario para frenar la inercia reaccionaria o si, por el contrario, las grietas del tablero internacional requerirán de algo más que discursos inspiradores y "moral de victoria".
Puedes seguir toda la cumbre final en este video
Redacción
CANAL INFOSALOU